Besos en el corazón.

Me he llagado tan profundo que ahora
solamente dentro de mí cabe luz,
que a veces quema y me calcina las fuerzas;
otras, me reanima la existencia.

Dame besos en el corazón,
que aún sangra si está solo,
que aún pide ayuda en silencio.

Voy a pegarme con celo todo lo bueno,
en el alma,
para poder tenerlo cerca mía cuando 
parece que la lluvia no escampa,
y me ahoga,
y me moja.

Pero sigue habiendo piedrecitas de oscuridad
en mi mirada,
que no se mantiene siempre firme
y calla
y llora
y mata con las pupilas.

Dadme besos, anda.
Que el corazón los reclama,
ansía más cariño
que sangre por la aorta.
Dadme besos,
en la frente,
en los miedos,
en las heridas que se abren sin querer,
en el corazón que late despacio pero sin parar.

Y no parará de latir,
mientras que la sangre circule por donde toca
y el dolor permanezca callado,
bajo tierra,
pero yo no.

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